
Aunque Colombia sigue sufriendo un conflicto armado, ya están en marcha iniciativas para exigir la rendición de cuentas. El ICTJ colabora con el Estado y con organizaciones de la sociedad civil de Colombia para ahondar en el conocimiento de la verdad, en la justicia y la reparación de las víctimas.
Colombia continúa sufriendo el conflicto armado más difícil de resolver del hemisferio occidental. Los enfrentamientos, que duran ya más de medio siglo, han ocasionado el desplazamiento forzado de más de 4 millones de personas, además de actos de violencia masiva contra la población civil, que incluyen desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales y sumarias, delitos de carácter sexual y reproductivo, reclutamiento forzoso de menores, y tratos inhumanos y degradantes.
El prolongado conflicto colombiano, en el que intervienen múltiples actores, se sigue alimentando de acciones violentas por el control de la población, la tierra, los recursos naturales, el poder político y los mercados de la droga.
Entre 2003 y 2006, el Gobierno ha constatado la desmovilización de más de 30.000 paramilitares, después de un pacto político liderado por el presidente Álvaro Uribe.
La Ley de Justicia y Paz (Ley 975) de 2005, diseñada para -facilitar el procesamiento y condena de algunos paramilitares, redujo las penas de prisión a cambio de una confesión completa, la entrega de todos los bienes y el compromiso de poner fin a cualquier actividad ilegal.
A pesar de sus contribuciones, la Ley tiene graves defectos. Ni las víctimas ni sus representantes han podido tener una participación significativa en su redacción. Y la Ley no afecta ni a los autores de crímenes de Estado ni a sus víctimas. La reducción de las penas de cárcel ha conducido a sentencias simbólicas para los autores de atrocidades masivas , con frecuencia, más cortas que la sentenciade un ladrón.
A pesar de algunos enjuiciamientos, el Estado colombiano no ha investigado ni procesado a los principales responsables de crímenes masivos y sistemáticos. Desde 2006, la situación colombiana viene siendo objeto de examen preliminar por parte de la Corte Penal Internacional (CPI).
Además de aplicar la Ley de Justicia y Paz, el Gobierno está desarrollando políticas que abordan la situación de otros desmovilizados, la persistencia de la actividad criminal de grupos armados y la reparación y asistencia a las víctimas. El sistema judicial trabaja por afrontar un aspecto de la impunidad de los crímenes de Estado al investigar y procesar a miembros del Estado vinculados con grupos paramilitares. Por otra parte, muchas organizaciones de la sociedad civil y de víctimas han gestado iniciativas comunitarias relacionadas, entre otras cosas, con la revelación de la verdad y la memoria histórica.
El ICTJ trabaja en Colombia desde 2006. Nos centramos en consolidar los mecanismos nacionales de protección del derecho de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación.