
A través de su Comisión de la Verdad y la Reconciliación, en la actualidad Canadá está respondiendo al devastador legado de los Internados Indígenas. El ICTJ ha apoyado a dicha comisión desde el principio y trabaja para difundir sus lecciones entre las nuevas generaciones.
Desde 1874, Canadá trató de asimilar a los niños indios obligándolos a asistir a los llamados Internados Indígenas (IRS, en sus siglas en inglés). Más de 150.000, arrebatados a sus familias y comunidades, fueron enviados a escuelas en las que:
En 1920 los niños indígenas canadienses ya tenían que asistir obligatoriamente a un IRS. Año tras año, la resistencia fue poco a poco incrementándose. Al final, esos centros acabaron desacreditados y dejaron de inaugurarse, aunque el último no se cerró hasta 1996.
A partir de la década de 1990, antiguos alumnos de IRS comenzaron a denunciar los abusos sufridos en ellos, iniciándose un masivo movimiento de denuncias ante los tribunales.
En 2006, después de años de negociaciones, el Gobierno federal, las iglesias y las asociaciones indígenas acordaron destinar 2.000 millones de dólares a un paquete de medidas para los alrededor de 80.000 supervivientes de esos centros.
El paquete incluía la constitución de una comisión de la verdad—la primera de la historia creada por orden judicial—y reparaciones para los supervivientes.
La Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Canadá (TRC), constituida en junio de 2008, tiene como mandato descubrir qué ocurrió realmente en los internados e informar a todos los canadienses de sus hallazgos. Cuando se formó la comisión, el Gobierno canadiense se disculpó oficialmente ante los pueblos indígenas por la política de «Matar al indio que hay en el niño».
El ICTJ trabaja en Canadá desde 2005 para ayudar al país a afrontar su pasado, reflexionar sobre su identidad y empoderar a una nueva generación.