El alcalde Cristián Labbé Galilea, que dirige hace 16 años la comuna de Providencia, una de las mejores zonas de la capital chilena, es la única autoridad del país elegida democráticamente que todavía defiende en público –y sin problemas- la figura y obra de Augusto Pinochet. Durante la dictadura fue un hombre de extrema confianza del general: miembro de la policía secreta, la DINA, fue escolta de su casa y luego jefe de su seguridad personal. Al finalizar el régimen, entre 1989 y 1990, su último ministro portavoz. Y, tras la llegada de la democracia, su amigo. Miembro de su anillo más íntimo, como pocos, hay quienes señalan que el dictador lo quería como si fuese su hijo. Y él, como a un padre.