Timor-LesteActividades del ICTJEl CIJT ha apoyado activamente los esfuerzos en Timor-Leste por hacer frente a las violaciones de derechos humanos y la impunidad tras 24 años de ocupación indonesa, apoyando el trabajo de la Unidad de Crímenes Graves (SCU en inglés) y de la Comisión para la Acogida, la Verdad y la Reconciliación en Timor-Leste (CAVR). El CIJT ayudó a definir la estructura y el proceso de elaboración del informe final de la CAVR y facilitó también el trabajo de consultores del CIJT sobre temas relacionados con la Comisión. Los consultores apoyaron la Comisión en sus investigaciones sobre diversos aspectos de su trabajo, tales como el derecho internacional, las violaciones de los derechos económicos y sociales, las reparaciones, la conmemoración histórica y las garantías de no repetición. Aunque la Comisión había previsto el lanzamiento público de su informe inmediatamente o poco tiempo después de su entrega al Presidente timorense Xanana Gusmao en octubre de 2005, el presidente optó por hacerlo llegar únicamente al parlamento timorense y al primer ministro en noviembre de 2005. El CIJT, conjuntamente con otras organizaciones internacionales y locales de derechos humanos, ha criticado al gobierno públicamente por su inacción y le ha pedido que ponga el informe a disposición del público inmediatamente. En enero de 2006, el informe final (final report) se publicó en la página web del CIJT. El Centro apoyó los esfuerzos de la Unidad de Crímenes Graves por llevar a los oficiales indonesios y a sus subordinados ante la justicia por las atrocidades cometidas en 1999. Un ejemplo del trabajo del CIJT con la Unidad es su exploración de estrategias creativas de enjuiciamiento, incluyendo los procedimientos bajo la “Norma 61” relacionados con la publicación de acusaciones formales inspiradas en las reglas de procedimiento del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia. El Centro continúa apoyando las acciones de enjuiciamiento y judiciales, exigiendo rendición de cuentas a los responsables de alto nivel que han sido acusados formalmente. A partir de 2003 y hasta que se estableció finalmente en febrero de 2005, el CIJT apeló a Naciones Unidas para que estableciera una comisión internacional de expertos (COE) que examinara la impunidad de los crímenes cometidos en 1999 y generara estrategias viables, eficientes y justas para garantizar la rendición de cuentas. El Centro cooperó de cerca con la COE e instó a Naciones Unidas a reconocer sus resultados y poner en práctica sus recomendaciones. Cuando la Unidad de Crímenes Graves se acercaba a la fecha de su disolución bajo mandato en mayo de 2005, el CIJT fue catalizador de un esfuerzo dirigido a posponer la disgregación de la Unidad para permitir al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas considerar las recomendaciones de la COE antes de tomar una decisión sobre su futuro. El centro facilitó también un proceso de consulta que condujo a un consenso entre organizaciones timorenses, indonesas e internacionales sobre el futuro del proceso de crímenes graves, rechazando el la impunidad y las prioridades políticas que pasan por alto los derechos de las víctimas. Para aportar luces al debate sobre la atribución de responsabilidades, el CIJT produjo un informe en agosto de 2003, "Crying Without Tears: In Pursuit of Justice and Reconciliation in Timor-Leste" (Llorar sin Lágrimas: La Búsqueda de la Justicia y la Reconciliación en Timor-Leste), que examina las opiniones de una muestra representativa de ciudadanos timorenses sobre temas como la violencia, la verdad, la justicia y la reconciliación. "Justice Abandoned?" (¿La Justicia Abandonada?), un documento que evalúa el trabajo de la Unidad de Crímenes Graves y de los paneles híbridos de jueces establecidos por Naciones Unidas, fue publicado por el Centro en junio de 2005. En agosto de 2005, los gobiernos de Indonesia y Timor-Leste establecieron una Comisión de la Verdad y la Amistad (CTF en inglés). Según sus términos de referencia actuales, la Comisión no hace servicio a los derechos de las víctimas ni cumple con las obligaciones del estado, y tiene el poder de recomendar amnistías para los perpetradores de crímenes de lesa humanidad. El CIJT ha expresado serias dudas sobre la creación de la CTF y ha aconsejado pública y vigorosamente no cooperar con esta iniciativa hasta que no se haya hecho enmiendas a su mandato en concordancia con las obligaciones internacionales en derechos humanos.
ContextoTimor-Leste, una antigua colonia portuguesa, fue anexada por Indonesia en 1975. Durante 24 años Timor-Leste sufrió los efectos de las brutales tácticas de contrainsurgencia utilizadas contra la guerrilla nacionalista. En 1999, tras la caída del régimen autoritario presidido por el General Soeharto, Indonesia aceptó que la población timorense celebrara un referendo sobre el futuro del territorio y, el 30 de agosto de ese año, 78 por ciento de los timorenses votaron por la independencia.
Los gobiernos de Indonesia y Timor-Leste han declarado que su falta de interés en el proceso judicial de crímenes graves radica en el hecho que es un obstáculo para sus relaciones diplomáticas. En lugar de ello, en agosto de 2005 establecieron una Comisión de la Verdad y la Amistad profundamente defectuosa que, a la luz de sus términos de referencia actuales, no fomenta los derechos de las víctimas ni satisface las obligaciones estatales en cuanto a revelar la verdad o promover la rendición de cuentas.
A inicios de 2002, la UNTAET estableció una Comisión de Acogida, Verdad y Reconciliación (CAVR) que investigara los hechos de violaciones de los derechos humanos cometidas en Timor-Leste entre 1974 y 1999; que ayudara a reintegrar a los autores de los delitos menos graves en sus comunidades; y que hiciera recomendaciones al gobierno sobre medidas para prevenir futuros abusos. La CAVR propició un número de audiencias públicas exitosas y emotivas, recibió más de 7.000 testimonios de víctimas a lo largo y ancho del país, y presentó su informe final al Presidente Gusmao en octubre de 2005. Éste lo distribuyó entonces al parlamento y al primer ministro timorenses a fines de noviembre, pero no lo publicó. La nueva crisis que se está desarrollando en Timor-Leste ahora ha revivido el interés oficial en las recomendaciones de la CAVR, como lo ilustró el discurso de posesión del nuevo primer ministro timorense, Jose Ramos Horta, durante su ceremonia de investidura, a mediados del año pasado. (Actualizado marzo de 2007)
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