AfganistánActividades del ICJTTras casi tres décadas de guerra que involucró a comunistas, rusos, mujahideen, talibán y, más recientemente, fuerzas de la Coalición y de la OTAN, muchos afganos están sedientos de un estado de derecho y de medidas de justicia. Aunque los generadores de políticas afganos e internacionales han debatido acaloradamente los temas de la justicia transicional, y a pesar de un apoyo público decidido a hacerle frente al pasado, está fallando la puesta en práctica de los mecanismos de la justicia transicional. Desde inicios de 2002 el CIJT ha buscado asociarse con la Comisión Afgana Independiente de Derechos Humanos (Afghan Independent Human Rights Commission - AIHRC) y con la Misión de activistas y organizaciones de la sociedad civil de las Naciones Unidas para garantizar que se aborde la responsabilidad de las violaciones masivas de los derechos humanos en Afganistán de manera constructiva y realista. En especial, el Centro ha concentrado sus esfuerzos en fortalecer las voces de los afganos por medio de consultas; brindar la posibilidad a los socios afganos de participar en los programas de fellowship y las conferencias sobre justicia transicional del CIJT; proveer asistencia técnica a los socios en Afganistán; y fomentar un enfoque estratégico de la atribución de responsabilidades en un tiempo de paz precaria. En los primeros meses de 2002, el Socio Principal Paul Seils realizó una misión a Afganistán y desarrolló una propuesta detallada para una consulta pública para contribuir a definir una política de justicia transicional para el país. La AIHRC incorporó en gran medida la propuesta en su plan de trabajo, y la Asociada Principal Marieke Wierda participó en eventos de capacitación preparatoria para la consulta y una encuesta en febrero y noviembre de 2003. El CIJT colaboró también en la recopilación de un informe, "A Call for Justice" (Un Llamado a Hacer Justicia) (2005). Recurriendo a una muestra representativa de perspectivas, el informe detalla las opiniones de más de 6.000 afganos comunes y corrientes de 32 provincias y poblaciones de refugiados en Irán y Paquistán. Los resultados muestran que la mayoría de afganos (hasta 70 por ciento) se consideran víctimas directas de las violaciones de derechos humanos ocurridas durante el conflicto. Los participantes en la consulta opinan que tales crímenes se han venido perpetrando de manera continua desde hace 23 años y siguen aún hoy. Los que respondieron demostraron una profunda desconfianza en el gobierno, en funcionarios públicos y, hasta cierto punto, en la comunidad internacional por no haber hecho nada en cuanto a los abusos. La consulta demostró que las personas comunes perciben que la impunidad está arraigada en Afganistán, y que los perpetradores han sido recompensados con posiciones de poder a pesar de su continuo involucramiento en las violaciones. El informe sugiere la urgente necesidad de romper con el pasado y recomienda una vía hacia adelante que incluya un enfoque integrado para la construcción de confianza en las instituciones afganas y reconocer las necesidades y deseos de las víctimas. El CIJT aportó orientación sobre las recomendaciones, que estipulan que una política de justicia transicional debe respetar e inspirarse en las tradiciones islámicas de Afganistán, tomando en consideración al mismo tiempo los retos actuales, incluyendo el de la seguridad. La consulta demostró un apoyo fuerte del público a las persecuciones penales y a separar a los criminales de guerra de las posiciones de poder. La Comisión Afgana Independiente de Derechos Humanos (AIHRC) dirigió la consulta nacional conjuntamente con varias iniciativas internacionales de justicia transicional que documentan las violaciones de los derechos humanos en Afganistán. La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (Office of the High Commissioner for Human Rights) encargó un informe de peritaje basado en documentación ya disponible sobre las violaciones. El proceso de elaboración y revisión del informe, que el CIJT asesoró, se llevó a cabo en 2004. El Proyecto de Justicia de Afganistán y Human Rights Watch han llevado a cabo otras iniciativas de documentación. En enero de 2005, la Comisión Afgana Independiente de Derechos Humanos presentó el informe al Presidente Karzai, quien lo aprobó y se comprometió a poner en práctica sus recomendaciones. Ordenó el establecimiento de un grupo de trabajo sobre justicia transicional con representación de la AIHRC, UNAMA y su propio asesor de justicia transicional. El grupo de trabajo elaboró un plan de acción en justicia transicional. Conocido oficialmente como el Plan de Acción para la Paz, la Reconciliación y la Justicia en Afganistán, el plan fue presentado ante los gobiernos extranjeros en una reunión propiciada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Holanda en La Haya en junio de 2005; el CIJT asistió en calidad de asesor. El gabinete afgano aprobó el plan de acción en diciembre de 2005 pero éste no fue lanzado hasta diciembre de 2006. El plan de acción abarca cinco medidas: (1) acordar dignidad a las víctimas a través de la conmemoración y la construcción de monumentos, entre otros medios; (2) purgar a los culpables de abusos de los derechos humanos de posiciones de poder y fomentar reformas institucionales; (3) búsqueda de la verdad; (4) reconciliación; y (5) establecer un grupo de trabajo para hacer recomendaciones sobre un mecanismo adicional de atribución de responsabilidad. El respaldo a la puesta en práctica del plan de acción fue incluido en el Pacto de de Afganistán en la Conferencia de Londres en 2006. A mediados de diciembre de 2005, la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos celebró una conferencia nacional en Kabul con más de 300 participantes para discutir maneras de abordar la verdad, la justicia y la reconciliación. El CIJT actuó como consejero durante la preparación de la conferencia. A pesar del logro trascendental que significó la adopción del plan de acción por parte del gobierno, queda mucho trabajo por hacer para implementar de manera eficaz un programa de justicia transicional para Afganistán que sea fuerte, global e integral. Uno de los principales retos será lograr la atribución de responsabilidades penales, que sigue siendo un tema controvertido en Afganistán, con muchos sectores poderosos incidiendo en contra del plan. A inicios de 2007, el parlamento afgano aprobó una resolución que pretende otorgar amnistía a todos aquellos involucrados en los conflictos de los últimos 25 años. Junto con el debilitamiento de la situación de seguridad, la resolución ha obstruido los esfuerzos de justicia transicional en ese país. La lucha por la justicia en Afganistán será de largo aliento, pero el CIJT se ha comprometido a seguir contribuyendo a ella. Los esfuerzos actuales incluyen un énfasis en los temas de género, incluyendo la capacitación por la consultora principal Yasmin Sooka y la consultora del CIJT Fatima Ayub en diciembre de 2007 sobre la documentación de las violaciones con enfoque de género, promoción y defensa, concienciación, coordinando las iniciativas en curso, desarrollando capacidades de la sociedad civil, contribuyendo a las iniciativas centradas en las víctimas, animando a los gestores de políticas a priorizar la responsabilidad y documentando las violaciones pasadas. ContextoEl país sufrió décadas de conflicto comenzando con la Revolución Saur, que siguió al golpe de 1978, continuando con los conflictos entre las facciones de mujahideenes tras la retirada soviética, y culminando con el gobierno represivo del Talibán. La caída del régimen Talibán y el establecimiento de un gobierno de transición a fines de 2001 posibilitaron el inicio de una discusión sobre la brutal historia de conflicto y abusos de los derechos humanos en Afganistán. Tras la el derrocamiento del Talibán por los militares de Estados Unidos a fines de 2001, un marco político negociado en Bonn incluyó a las facciones de la Alianza del Norte, partidarios del antiguo rey y tecnócratas bajo el liderazgo de Hamid Karzai. El proceso político apoyado por la comunidad internacional ha enfatizado la inclusión política. A la firma de del Acuerdo de Bonn lo siguió un rápido progreso. En junio de 2002, una Loya Jirga de urgencia estableció una administración de transición, y en 2004 una Loya Jirga constitucional ratificó una nueva constitución redactada mediante un proceso de consulta. En unas elecciones sorprendentemente pacíficas en octubre de 2004, Hamid Karzai fue elegido presidente. Las elecciones parlamentarias se llevaron a cabo en octubre de 2005, pero el número de votantes fue mucho menor de lo esperado. Lamentablemente, los intentos de incorporar mecanismos de atribución de responsabilidades al proceso político han tenido poco éxito. Una cláusula de amnistía introducida en Bonn por la Alianza del Norte fue evitada exitosamente pero ha sido presentada en el parlamento afgano. Desde la negociación de Bonn, los esfuerzos por apartar de los cargos públicos a supuestos perpetradores han sufrido diversos fracasos, y muchos de los acusados siguen ejerciendo responsabilidades oficiales, entre ellos escaños parlamentarios. El proceso político y los esfuerzos de justicia transicional se han desarrollado mayormente por vías paralelas desde el acuerdo negociado, a pesar de los enérgicos esfuerzos de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán (AIHRC) y otros por unirlos. En el curso de 2006, la insurgencia Talibán recobró nuevas fuerzas y los combates en las regiones del sur y el sur oriente de Afganistán se incrementaron de manera dramática. En 2007 los incidentes de seguridad, incluyendo los ataques por terroristas suicidas, aumentaron en Kabul. Se mantiene la inseguridad en otras partes del país; los grupos armados ilegales no han sido desarmados; los caudillos y jefes de las milicias mantienen su poder; y el tráfico de estupefacientes constituye por lo menos la mitad de la economía de Afganistán. En parte, la regeneración del conflicto se percibe como el resultado del fracaso del gobierno de hacer valer el progreso, el buen gobierno y el estado de derecho. Afganistán sigue enfrentando importantes retos en 2008. (Actualizado en enero de 2008) |











