Los testigos hablaron de decenas de cadáveres, algunos de ellos decapitados. Durante el fin de semana del 19 y 20 de julio de 1997, un grupo de fuerzas paramilitares de extrema derecha entró a sangre y fuego en Mapiripán, un pueblo colombiano y mataron a decenas de personas. La acusación lo resume en que “miembros de Autodefensas ultimaron a no menos de diez personas, entre otras acciones ilícitas". Después de 15 años, tras una larga polémica que nunca consiguió fijar el número de víctimas de aquellos hechos, el exjefe paramilitar Héctor Germán Buitrago, alias Martín Llanos, confesó el lunes ante la Fiscalía General de Colombia su participación en la masacre, una de tantas llevadas a cabo con la excusa de la guerra contra las FARC.