Las autoridades libias han rechazado oficialmente la competencia de la Corte Penal Internacional (CPI) para juzgar a Saif el Islam, hijo del depuesto dictador Gadafi, por crímenes contra la humanidad. El documento donde Trípoli cuestiona la jurisdicción era necesario para que el caso saliera de su atasco jurídico. Libia quiere un proceso ejemplar a domicilio y ha pedido asimismo que se posponga la orden de arresto emitida en 2011 por la Corte. Ahora corresponde a sus jueces decidir si la justicia libia está preparada para hacerse cargo de la situación.
La fiscalía de la CPI investiga las revueltas libias desde febrero de 2011 a instancias del Consejo de Seguridad de la ONU. Los jueces internacionales, por su parte, pidieron en junio pasado el arresto de Saif (y también de su fallecido padre, Muamar Gadafi, y del exjefe de espías, Abdulá Senusi). Sin embargo, Saif fue capturado en su tierrapor los insurgentes y Libia se resiste a cumplir las normas de la justicia internacional. Para que el caso siguiera rodando desde el punto de vista legal, faltaba el documento libio ahora enviado a La Haya, sede de la Corte.