ICTJ in the News

August 25, 2008

Juan Méndez: "Haber sufrido lo mismo que ellas me da empatía con las víctimas" (Spanish only)

Perú 21

By José Gabriel Chueca

Me gradué de abogado en el 70, que fue un año bastante convulsionado en Argentina. Traté de especializarme en derecho laboral, para defender a obreros y sindicatos, pero, en la práctica, terminé haciendo derecho penal y comencé a defender presos políticos", cuenta Méndez.

¿Por qué eligió hacer esto?
Primero, como parte de un movimiento político, digamos, generacional. Todos hacíamos nuestra parte y yo decidí hacerla desde la abogacía. En el 72 o 73 tuve que defender casos más pesados. En el 73 hubo una amnistía total: salieron todos los presos. Pero, poco después, la violencia recrudeció y me tocó defender presos nuevamente, aun en un gobierno democrático, como el del general Perón y el de su viuda Isabel Perón, hasta que vino el golpe de Estado.

Tengo entendido que usted también fue detenido.
Poco antes del golpe fui detenido y me tocó sufrir la misma suerte que todos mis defendidos: la tortura, la detención arbitraria. Me tuvieron 18 meses detenido sin juicio. Como a muchos de mis colegas y amigos, el juez me había sobreseído de cualquier cargo porque no había pruebas contra mí. Después, ya bajo el gobierno de Videla, estuve un año entero detenido. Por suerte me expulsaron y salí al exilio.

¿Dónde estuvo?
En Estados Unidos. Allá me puse a trabajar en derechos humanos en el ámbito internacional. Llevo 30 años en eso.

Cuando usted defendía aquellos casos, ¿era consciente del peligro?
Sí. Era inconsciente en alguna medida y consciente también. Pero, como éramos más jóvenes y menos conocidos que los abogados más experimentados, podíamos hacer el trabajo más cuidadosamente. Por ejemplo, no veíamos a los clientes o a sus familias en el estudio sino en cafés, o íbamos a tribunales y salíamos corriendo después de dejar escritos, como los hábeas corpus. De otro modo, podíamos ser detenidos. Era peligroso. Justamente, cuando me torturaban, lo que les interesaba saber era cómo hacíamos para presentar tan rápido estos recursos.

Mientras estuvo detenido y fue torturado, ¿se arrepintió de lo que hacía?
No lo pensé así. Pero, sí, uno piensa en por qué no aprovechó otras oportunidades. Por suerte, mi familia -ya estaba casado y tenía dos hijos- se movió muy rápido. Me torturaron muy duramente, pero por un período relativamente corto. No tuve que llevar en mi conciencia haber revelado información que condujera a amigos y colegas a seguir la misma suerte.

Obviamente, esto tuvo que ver con que trabajara en derechos humanos.
Sí. Estaba obsesionado con ayudar a mis compañeros en Argentina. Eso, con el tiempo, se convirtió en una especie de carrera profesional. Durante 15 años trabajé para lo que hoy se llama Human Rights Watch y me tocó hacer investigaciones en muchos países, incluido el Perú, en el contexto de la lucha contra Sendero Luminoso.

Ha investigado estos temas en muchos lugares. ¿Es siempre lo mismo?
No. Es diferente según el contexto de cada conflicto. Por supuesto, hay cosas en común, por ejemplo, la abdicación de la autoridad democrática en Gobiernos débiles o su desplazamiento directo por parte de estamentos militares y también la falta de responsabilidad de instituciones de protección, como los poderes judiciales. La falta de control civil es una característica que se repite. Pero incluso eso cambia; entonces, hay que acercarse a cada conflicto sin hacer generalizaciones.

¿Haber padecido estas cosas lo enfurece cuando las investiga?
Haber sido víctima creo que me da una empatía con la gente que conozco en estas investigaciones, que empieza y termina con las víctimas. Comienzo tratando de darles voz y acabo con propuestas de soluciones. Pero, a la vez, se requiere un compromiso profesional para tratar de llegar a la verdad.

¿A qué se refiere?
Escuchamos a las víctimas pero también nos aseguramos de corroborar todo. No asumimos que lo que oímos es verdad, especialmente en conflictos como los de Centroamérica, donde era posible que las víctimas fueran culpables también. Es necesario ser muy riguroso en nuestra investigación. Hay que saber reconocer que algunas víctimas tienen agendas políticas propias. Por eso, en el activismo de derechos humanos debemos buscar la verdad. Ella siempre va a ayudar a las causas más nobles.

"Juan Méndez: 'Haber sufrido lo mismo que ellas me da empatía con las víctimas'" originally appeared in Perú 21.

Designed by Designlounge | Powered by Ruby™